sábado, 18 de octubre de 2008

A 55 años....

A 55 años de haber obtenido el voto político las mujeres, aun hay grandes rezagos por resolver, esta aún el tema del voto de las mujeres indígenas en las asambleas comunitarias, que si bien en muchas comunidades se ha resuelto hay en otras muchas que no... Cabe mencionar que no estoy encontra de la comunalidad de los pueblos originarios, pero es necesaria la revindicación de la mujer, sobretodo en aquello pueblos donde la migración los aqueja de manera alarmante, pues son ellas quienes se quedan a cuidar a los hijos, de su patrimonio: tierras, casa, animales; por ello deben insertarse a la toma de decisiones y no aislarlas pues ahora ellas se han convertido en una parte económica más activa...
Sobretodo quiero felicitar a los pueblos originarios, donde hay casos muy especifícos de mujeres presidentes municipales, como es el caso de Guelatao, donde doña Gloria Rojas Solano, logró ser presidenta; su historia es interesante, y espero poder más adelante dedicarle una nota sólo a ella...
Hace 55 años se decretó en México el derecho al sufragio femenino


Por Enriqueta Tuñón Pablos*


México DF, 17 oct 08 (CIMAC).- El 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial un decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular. Esto fue el resultado de un largo proceso que había comenzado muchos años atrás y que aquí explico. Durante la Revolución mexicana, la incorporación de las mujeres fue importante, no sólo como acompañantes de los hombres y realizando sus tareas tradicionales (lavar, cocinar y cuidar a sus hijos, entre otras), sino que también tuvieron actividades militares.

Se dedicaron a difundir ideas revolucionarias, fueron espías, correos y enfermeras, consiguieron ayuda para la población civil y colaboraron en la redacción de proyectos y planes. Realmente fue una contribución activa e importante. Tradicionalmente se ha dicho que las que participaron, lo hicieron para ayudar a sus hijos y esposos, que su lucha fue callada y desinteresada, pero es muy probable que ellas hayan sentido que su situación mejoraría en el momento que las cosas cambiaran en el país. A fines de 1916, Hermila Galindo, secretaria particular de Venustiano Carranza, envió al constituyente un escrito en el que solicitó los derechos políticos para las mujeres argumentando lo siguiente: "Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es, que no carezca de derechos. Las leyes se aplican por igual a hombres y mujeres: la mujer paga contribuciones, la mujer, especialmente la independiente, ayuda a los gastos de la comunidad, obedece las disposiciones gubernativas y, por si acaso delinque, sufre las mismas penas que el hombre culpado. Así pues, para las obligaciones, la ley la considera igual que al hombre, solamente al tratarse de prerrogativas, la desconoce y no le concede ninguna de las que goza el varón". Eran argumentos coherentes con el liberalismo político del constitucionalismo que, en las Adiciones al Plan de Guadalupe de 1914, se había comprometido a: "asegurar a todos los habitantes del país la efectividad y el pleno goce de sus derechos y la igualdad ante la ley". Sin embargo, al redactarse la Constitución de 1917 nos encontramos con que, al discutirse la petición, se decidió -sin mucha discusión- negar a las mujeres los derechos políticos argumentando: "[...] en el estado en que se encuentra nuestra sociedad [...] las mujeres no sienten la necesidad de participar en los asuntos públicos, como lo demuestra la falta de todo movimiento colectivo en este sentido". Y a pesar de que había habido una incorporación masiva de las mujeres a la lucha armada, al redactar la Constitución declaraban: "El hecho de que algunas mujeres excepcionales tengan las condiciones para ejercer satisfactoriamente los derechos políticos no funda la conclusión de que éstos deban concederse a la mujer como clase. La dificultad de hacer la selección autoriza la negativa". En estos argumentos vemos que los legisladores encadenaron los intereses de las mujeres al hogar y a la familia, y también afirmaron que a ellas no les interesaba tener derechos políticos al decir que había: "falta de todo movimiento colectivo en ese sentido".

Sin embargo nos podemos percatar que era a ellos --a los congresistas varones--, a quienes no les interesaba que las mujeres obtuvieran el derecho a votar ya que temían que se rompiera la "unidad familiar", un argumento que 35 años después esgrimieron algunos diputados que también estaban en contra de la medida. Temían que con "el avance de la civilización", las mujeres se interesaran por asuntos ajenos a sus hogares y sus familias y los abandonaran, por eso había que mantenerlas fuera del juego democrático. Los constituyentes hicieron un diagnóstico de la situación de las mexicanas y las dejaron entregadas a su propia suerte. Por un lado, les negaron el derecho al sufragio, y por otro, no hubo una propuesta consistente para sacarlas fuera del círculo restringido del hogar y educarlas políticamente. Esta postura generará un déficit histórico respecto a la educación cívica de las mujeres y se reflejará en el futuro comportamiento electoral y en su pasividad en el ámbito político. En cuanto a la afirmación de que sólo a las mujeres "excepcionales" en algún momento se les podría otorgar este derecho, es interesante hacer notar que en este sentido, los constituyentes emplearon argumentos diferentes cuando discutieron los derechos políticos de los hombres y los de las mujeres. En el momento en que se decidió que los hombres analfabetas tuvieran derecho al voto, el argumento fue que "razones de política impiden que la doctrina pueda llevarse a cabo": puesto que el sufragio universal fue lema de la Revolución, los constitucionalistas no podían arriesgarse a que sus enemigos los acusaran de faltar a uno de los principios del movimiento revolucionario. Sin embargo, para el caso de las mujeres, no se tomaron en cuenta las "razones de política" antes señaladas. De esta forma, la negación del sufragio femenino basada en la supuesta incapacidad de las mujeres para el ejercicio ciudadano, fue una argumentación parcial que no consideró que parte de la población masculina tampoco tenía una educación cívica suficiente como para ejercer la ciudadanía con plena conciencia. Así, el Artículo 34 de la Constitución quedó redactado de la siguiente forma: "Son ciudadanos de la República todos los que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además los siguientes requisitos: I. Haber cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo son y II. Tener un modo honesto de vivir". El 23 de enero de 1917, el artículo se redactó en masculino; las mujeres fueron omitidas, es decir, no fueron tomadas en cuenta en la redacción. Tres días después, el día 26, en la sesión del Congreso constituyente, Félix Palavicini advertía del peligro que implicaba esta omisión: "El dictamen dice que tienen voto todos los ciudadanos, está el nombre genérico; esta misma redacción tenía la adición que existe en la Constitución del 57 y que se conserva hoy, y yo deseo que aclare la Comisión en qué condiciones quedan las mujeres y si no estamos en peligro de que se organicen para votar y ser votadas".
Y tenía razón, porque justamente de esto se valió Hermila Galindo para postularse como candidata a diputada en 1918, y a pesar de que se dijo que había obtenido la mayoría de los votos, el Colegio Electoral no se lo reconoció. Ella sabía que eso sucedería, pero era la manera de desafiar, en los hechos, a la ley, y además mostrar a la opinión pública lo injusta que era esa situación para las mujeres. Después de la promulgación de la Constitución, durante los años veinte hubo algunos intentos de otorgar a las mujeres el derecho al sufragio. En este sentido, entre 1923 y 1925 en Yucatán, San Luis Potosí y Chiapas se concedió la igualdad política para las mujeres para votar y ser votadas, lo que hizo que varias se convirtieran en diputadas. Sin embargo, esta experiencia duró poco, sólo el tiempo que estuvieron en el poder los gobernantes que las postularon.
PRIMEROS PASOS
Yucatán fue el primer estado que reconoció el sufragio femenino, tanto en el ámbito municipal como estatal, durante el gobierno de Felipe Carrillo Puerto (1922-1924). Así, en 1923, hubo tres mujeres electas para diputadas al congreso estatal: Elvia Carrillo Puerto -hermana del gobernador-, Raquel Dzib y Beatríz Peniche de Ponce; además Rosa Torre fue electa para regidora en el ayuntamiento de Mérida. Sin embargo, cuando el gobernador murió asesinado en 1924, las cuatro tuvieron que dejar sus puestos. En San Luis Potosí, las mujeres obtuvieron el derecho a participar en las elecciones municipales en 1924 y en las estatales en 1925. Sin embargo, durante el gobierno de Rafael Nieto la ley había sido derogada (1926). En Chiapas, se reconoció el derecho a votar a las mujeres en 1925. Para finales de la década --en 1929--, con la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), se redactó su Declaración de Principios y en su primer punto decía: "... ayudará y estimulará paulatinamente el acceso de la mujer mexicana a las actividades de la vida cívica...". De esta manera, las mujeres podían suponer que en un futuro podría haber un cambio en la posición gubernamental en relación a su participación en la vida cívica del país. Ese cambio no se dio sino hasta la segunda mitad de los años treinta, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando el tema volvió a tomarse en cuenta.
IMPULSO DE 50 MIL MUJERES

El cardenismo implantó un proyecto político nacional cuyo interés era relacionarse de manera peculiar con los sectores sociales, permitiéndole enfrentar los problemas básicos que tenía el país con un margen importante de éxito.

Este proyecto nacional contempló la creciente intervención del Estado en la vida económica y social, la recuperación de los recursos básicos que tenía el país que estaban en manos de los extranjeros, la reforma agraria y la organización amplia de los trabajadores. Para desarrollar este proyecto, era necesario lograr un amplio consenso y compromiso popular, de ahí que se diera capital importancia a las acciones de los trabajadores, guiadas y conducidas por el gobierno. En este contexto se formó el Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDM) constituido formalmente en 1935 y que llegó a contar con 50 mil mujeres afiliadas. Hubo mujeres de diferentes profesiones y tendencias: intelectuales, profesionistas -maestras sobre todo-, obreras, mujeres pertenecientes a diversos sindicatos y partidos políticos, veteranas de la Revolución, "feministas de izquierda y de derecha, simples liberales, católicas y del sector femenino del PNR, callistas y cardenistas". Esta diversidad conseguida por el Frente se debió a que si bien su demanda principal era alcanzar el derecho al voto, en su programa había otros puntos que hacía que se acercaran mujeres de las más diversas tendencias. Al respecto nos dice Adelina Zendejas: "El programa de lucha era muy concreto y tan amplio que importaba a todas: ¿quién iba a estar en contra de la lucha por abaratar la vida, contra la instalación de servicios médico-asistenciales que le dieran atención a la maternidad, contra el principio a trabajo igual salario igual? [...] Esto importaba a todas: católicas, protestantes, comunistas". Desde una perspectiva histórica actual, la opinión de Adelina Zendejas es cuestionable porque las reivindicaciones que ella señala son de carácter netamente clasistas y algunas dirigidas exclusivamente a las mujeres trabajadoras, que en esos años no eran la mayoría de la población femenil. Por eso lo más importante para las mujeres de distintas clases sociales, reunidas en el Frente, fue el voto, ya que las otras demandas no lograron conciliarlas. Así, a partir de 1937 el FUPDM se mantuvo estructurado fundamentalmente en torno a una sola demanda: el derecho al sufragio. En 1937 Cárdenas afirmó que: "En México el hombre y la mujer adolecen paralelamente de la misma deficiencia de preparación, de educación y de cultura, sólo que aquel se ha reservado para sí derechos que no se justifican". Ante esta declaración las mujeres organizadas nombraron a Soledad Orozco (miembro del PNR) como candidata a diputada por León, Guanajuato y a Refugio García (integrante del FUPDM) por Uruapan, Michoacán. Esto causó revuelo ya que se declaró que para que ellas pudieran participar en las elecciones, era necesario reformar primero la Constitución. Las mujeres del Frente se movilizaron: organizaron mítines, manifestaciones, conferencias, llegaron a amenazar con quemar el palacio nacional y también iniciaron una huelga de hambre frente a la casa del presidente Cárdenas. Ante esta presión, en agosto de 1937, él prometió enviar al Congreso una iniciativa de ley para reformar el artículo 34 constitucional.
LA APROBACIÓN
El 1º de septiembre en su Informe al Congreso, el mandatario defendió su propuesta argumentando que las mujeres no sólo habían alcanzado ya una igualdad en los aspectos civil, económico y educativo con respecto a los varones, sino que, justamente gracias a esta situación de igualdad, las ideas revolucionarias se habían arraigado tanto en la conciencia de los ciudadanos, que no existía el peligro de que las fuerzas conservadoras del país, ejercieran una influencia peligrosa en las mujeres.

Por otro lado, defendía la supuesta ignorancia femenina para decidir sobre las luchas democráticas, criticando a los hombres que se olvidaban de su propia ignorancia cuando llegaba el momento de juzgar la de la mujer. La iniciativa pretendió que el artículo estableciera: "Son ciudadanos de la República todos los hombres y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además los siguientes requisitos: I. Haber cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo son y II. Tener un modo honesto de vivir".En los considerandos que envió Lázaro Cárdenas junto con la iniciativa, repitió los conceptos que expuso ante el Congreso, manejando básicamente la idea de que el voto debía otorgarse a las mujeres para que éstas ocuparan un plano de igualdad con los hombres, lugar que se habían ganado por su participación en las actividades del país. La iniciativa se turnó a la Cámara de Diputados y se aprobó de inmediato por unanimidad. En el dictamen que los legisladores enviaron a las Comisiones de Gobernación y Puntos Constitucionales apoyando la medida, afirmaban que en todo régimen democrático los individuos son iguales ante la ley, y dado que se había aceptado que la mujer era igual al hombre tanto mental como moralmente, era por lo tanto necesario reconocer esta igualdad desde el punto de vista social y político, esto es, otorgándoles los derechos de ciudadanía.

Agregaban que, si bien la mayoría de las mujeres mexicanas ya eran aliadas del México revolucionario y por lo tanto no podrían ser un instrumento de las fuerzas conservadoras, habría que reconocer que entre aquellas mujeres que se habían quedado al margen del movimiento social e ideológico de la Revolución, sí podrían infiltrarse las ideas conservadoras, lo que podía convertirse en un peligro a futuro. Sin embargo, a pesar de esta duda, los diputados enviaron el dictamen aprobatorio de la iniciativa presidencial a los senadores quienes también la aprobaron, y para diciembre del mismo año de 1937 se envió a las Legislaturas de los estados donde se aceptó en septiembre de 1938. El trámite estaba por terminar, faltaba solamente la declaratoria correspondiente y la publicación en el Diario Oficial. Cárdenas empezó a recibir felicitaciones de grupos nacionales e internacionales; las mexicanas empezaron a dar por un hecho su calidad de ciudadanas, estaban encantadas y se convirtieron en propagandistas del proyecto político de Cárdenas y en sus aliadas. Al parecer, todo estaba listo, en cualquier momento se publicaría el decreto en el Diario Oficial, pero el trámite no prosperó, se pospuso durante todo el periodo. Soledad Orozco recuerda: "Tenían miedo que si nos daban el voto a las mujeres, íbamos a votar por Monseñor Luis María Martínez que era el obispo de la época [...] los hombres decían: vienen las mujeres y nos van a hacer a un lado, ya con la fuerza política de ellas pues nos van a pegar muy duro y ya no vamos a poder hacer de las nuestras". Por una parte, se temió que se repitiera la experiencia española de 1933 cuando las mujeres votaron por primera vez y le dieron el triunfo al grupo conservador. Por otra, al cancelarse la posibilidad de continuidad de la política cardenista encarnada por Francisco J. Múgica, al ser elegido como candidato por el PRM para el próximo periodo presidencial Manuel Ávila Camacho, el trámite para otorgar a las mujeres el derecho al voto se detuvo.

Presumiblemente, en esos momentos no le convenía al partido oficial que las mujeres votaran en las siguientes elecciones porque supusieron que ellas, tradicionalmente católicas e influidas por la Iglesia, apoyarían al candidato del Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN), el general Juan Andrew Almazán, opositor de Ávila Camacho. La misma Adelina Zendejas afirmaba: "(...) se temió que las fuerzas contrarrevolucionarias manejaran el voto femenino".

Tenía razón, pues había un déficit histórico difícil de subsanar. Las fuerzas progresistas no habían hecho un trabajo intenso con las mujeres, en cambio la derecha demostró esta preocupación que se reflejó en el gran número de amas de casa que apoyaron a Almazán. En junio de 1940, la Comisión Electoral del PRUN publicaba en el periódico Excélsior un desplegado que demuestra este trabajo: "Mujer mexicana: el gobierno te ha negado derechos políticos porque la imposición sabe que tu no venderías por ningún precio el porvenir de tus hijos [...] porque los diputados comprenden muy bien que tu intuición infalible te convierte en enemiga implacable del comunismo que prostituye tu hogar. Tu revancha consistirá en hacer valer tus derechos de mexicana, de mujer, de madre, de esposa, de amante, de hermana, por conducto de los hombres que amas y sobre los que puedes influir. No olvides que tu patriotismo consiste en salvar la dignidad de los ciudadanos de tu familia, haciendo que voten por Almazán [...]"
TIEMPOS POLÍTICOS Y ADVERSIDAD
Amalia Solórzano de Cárdenas opina que seguramente el general --como lo llama-- tuvo varios motivos para detener el trámite. Ella comenta que era una época en la que hubo muchísimos acontecimientos en poco tiempo: la expropiación petrolera, la proximidad de la segunda guerra mundial, la creación del Partido Acción Nacional (PAN); puede ser que todas, en conjunto, le hicieran aplazar la decisión de otorgar el derecho al voto a las mujeres. En los primeros meses de 1938, el gobierno de Cárdenas llevó a cabo dos de las medidas más importantes del sexenio, que le permitieron profundizar su política de masas y darle funcionamiento al modelo político y económico diseñado para la nación. Estas medidas fueron la expropiación petrolera y la transformación del PNR en PRM (Partido de la Revolución Mexicana). Cárdenas propuso que las mujeres se afiliaran a ese instituto político, lo que les hizo pensar que una vez incorporadas al partido oficial les otorgarían, finalmente, el voto. Pero las mujeres que se integraron a este proyecto fueron controladas mediante su ingreso a cada uno de los sectores como miembros del grupo.

Además, se impuso como dirigentes sectoriales a mujeres que no contaban con el apoyo del conjunto: en el sector campesino nombraron a Josefina Vicens, en el obrero a Estela Martín, en el militar a Lucina Villareal y en el popular a Estela Jiménez Esponda. A partir de este momento cada sector se ocupó exclusivamente de su grupo, a diferencia de aquellas épocas en que las dirigentes femeniles de la CTM, la CROM, de la CGT, peleaban por todas las mujeres. Así fue como el PRM, retomó el control de la organización femenil, debilitándose automáticamente el Frente Único Pro Derechos de la Mujer en un momento, además, en que el PCM vivía una crisis de disidencia y de pugnas internas. El gobierno, como lo hizo con otros grupos, dividió al movimiento femenil y lo incorporó a la política partidista con el fin de institucionalizar su acción. De esta manera, al final del periodo cardenista, las mujeres organizadas se quedaron sin el derecho al voto, sin fuerza y sin una organización propia que levantara sus demandas específicas, porque al integrarse al PRM sus peticiones quedaron postergadas, porque las mujeres se alistaron como miembros de un grupo y no como género subordinado. Durante los años siguientes, algunas mujeres publicaron artículos valientes en los que mostraban su decepción, pero la más persistente en la lucha en pro del sufragio femenino fue Esther Chapa, quien cada año -y durante 22 años- al empezar las sesiones del Congreso enviaba una carta solicitando el derecho al voto para las mujeres. Tenemos una fechada el 14 de julio de 1944 que dice: "El Comité Coordinador Femenino para la defensa de la Patria se dirige a esa H. Comisión permanente una vez más con toda anticipación a la apertura de las sesiones ordinarias de ese H. Congreso a fin de solicitar se incluya en la Orden del Día del próximo periodo la declaratoria de ley de la Modificación del Artículo 34 Constitucional en los términos en que fue aprobada por la H. Cámara de Diputados, por la H. Cámara de Senadores, y por las legislaturas locales de los estados de Aguascalientes, Campeche, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Chihuahua, Querétaro, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Zacatecas y Michoacán.

Tomando en cuenta que Chiapas y Puebla han concedido el voto a la mujer desde los años de 1925 y 1936 por todo lo cual consideramos se ha cumplido con los requisitos que marca el Artículo 135 de la Constitución de la República, para modificar o adicionar la Carta Magna y que solamente falta que el Congreso de la Unión cumpla con dicho Artículo 135 haciendo la Declaratoria que tantas veces nos hemos referido para que la mujer mexicana como ciudadana que es, goce de todos sus derechos políticos". A pesar del descalabro sufrido en el periodo cardenista, las mujeres del PRM se sumaron a la designación de Ávila Camacho aceptando el papel que éste les asignaba dentro del hogar, aunque sin abandonar su petición de derechos políticos para todas las mujeres. A partir de los años cuarenta, el movimiento de lucha por obtener derechos políticos, en lugar de consolidar su fuerza con las bases y de reforzar la movilización social, se apoyó en las autoridades, principalmente en la figura del presidente de la República, a la espera de que éstas hicieran suya la demanda del voto.

Por otro lado, también en los años cuarenta, algunos organismos internacionales comenzaron a trabajar para que las mujeres americanas alcanzaran el derecho al sufragio en un ambiente en que se perfilaba la libertad de los países y de los hombres, incluidas las mujeres.
Para mediados de 1945, el candidato para el próximo periodo presidencial era Miguel Alemán. Durante su campaña, fue muy claro el cambio de las mujeres en la forma de pedir el derecho al voto: el 27 de julio de ese año organizaron un mitin en la Arena México en apoyo al candidato y en él le solicitaron el derecho al voto.

Miguel Alemán ofreció otorgárselos en el ámbito municipal ya que él decía que quería construir un México moderno en el que era preciso igualar a los hombres y mujeres ya que el modelo de modernidad así lo exigía. En su retórica insistía en que las mujeres tienen "características propiamente femeninas" que no se perderían al otorgárseles derechos cívicos sino que, por el contrario, enaltecerían los ámbitos políticos.

En este aspecto les pedía, como una especie de garantía para asegurar la reproducción de la familia, que no dejaran de ser en el hogar "... la madre incomparable, la esposa abnegada y hacendosa, la hermana leal y la hija recatada...". Además quedaba claro en su discurso que otorgar el voto municipal a las mujeres no ponía en riesgo su papel en el hogar porque se entendía que administrar el municipio era como organizar una casa más grande. Ya en el poder, Miguel Alemán cumplió su promesa y envió al Congreso la iniciativa para modificar la fracción I del artículo 115.
LOS PANISTAS Y EL MIEDO
Comenzó el trámite y la iniciativa se envió a los legisladores; la discusión fue rica porque dos de ellos, del Partido Acción Nacional (PAN), generaron controversia. Aquiles Elorduy fue el primero que tomó la palabra y dijo: "(...) el hogar mexicano (...) es el hogar selecto, perfecto, en donde la ternura llena la casa y los corazones de los habitantes gracias a la mujer mexicana que ha sido y sigue siendo todavía un modelo de abnegación, de moralidad, de mansedumbre, de resignación (...) Ciertas costumbres venidas de fuera están alejando a las madres mexicanas un tanto cuanto de sus hijos, de su casa y de su esposo.


“Las señoras muy modernas juegan más que los hombres y no sólo a la brisca o al tute, sino al poker, despilfarran, aun a espaldas de los señores maridos, buenas fortunas en el frontón (...) Fuman que da miedo (...) los jefes mexicanos de familia tenemos en el hogar un sitio en donde no tenemos defectos. Para la mujer mexicana, su marido, si es feo, es guapo; si es gordo, es flaco; si es tonto, es inteligente; si es ignorante, es un sabio (...) porque quiere enaltecer, a los ojos de ella misma y de su familia, al jefe de la casa.

“Si vamos perdiendo los hombres --y aquí está la parte egoísta-- las pocas fuentes de superioridad, por lo menos aparente que tenemos en el hogar, vamos a empezar a hacer cosas que no son dignas de nosotros. Ya no hay méritos mayores en el jefe de familia, como no sea que gane el dinero para sostener la casa y, en muchas ocasiones, lo ganan ellas a la par que los maridos.

“De manera que, si en la política, que es casi lo único que nos queda, porque en la enseñanza también son hábiles y superiores; si vamos perdiendo la única cosa casi aparatosa, que es la política, las cuestiones externas de la casa para que nos admiren un poco; si vamos a ser iguales hasta en la calle, en las asambleas, en las Cámaras, en la Corte Suprema, en los tribunales, en los anfiteatros, etcétera, etcétera, pues, entonces, que nos dejen a nosotros, que nos permitan bordar, coser, moler y demás (...)".El discurso provocó "murmullos, siseos y desorden en las galerías" que estaban repletas de mujeres, ya que fue realmente provocador. Aun cuando en el discurso oficial y en los medios políticos se planteó la necesidad de modernizar el país, aterró la idea de la mujer moderna, autónoma y con preocupaciones e intereses propios. La consigna era que el país se modernizara pero que las mujeres siguieran en sus papeles tradicionales de madre, esposa y ama de casa y que además contemplaran y admiraran al jefe del hogar.
A pesar de que las intervenciones que siguieron fueron a favor de la iniciativa, en casi todas las ocasiones los diputados oradores hicieron mención a algún aspecto nombrado por Elorduy, siempre para criticarlo y, en general, en esos discursos se observa, nítidamente, que el derecho a sufragio municipal era una primera prueba del comportamiento electoral de las mujeres.

El mismo Alemán aclaraba que se trataba de un puesto más administrativo que político, es decir, no era una función con carácter ideológico, sino más bien concreta y local, por lo tanto entrañaba menos riesgo que el otorgar de una vez los derechos políticos plenos. Reiteradamente los dirigentes y las autoridades apelaban a los altos valores morales de las mujeres, que las alejaban, supuestamente, de la corrupción.
UN DÍA COMO HOY
El 17 de febrero de 1947 se publicó en el Diario Oficial la reforma al artículo 115 de la Constitución y de esta manera Miguel Alemán se presentó con una imagen de modernidad, con una imagen democrática porque con esta medida, se fortalecía el sistema federal y además se les daba un lugar a las mujeres en la vida política del país. Por otro lado, México entraba al grupo de las naciones avanzadas y democráticas en donde las mujeres ya eran ciudadanas. Sin embargo, se mostró tímido al no otorgar el voto en el ámbito federal. El primer paso estaba dado y las mujeres comenzaron a participar activamente en la vida política de los municipios y en general en todos los aspectos de la vida pública. Una de ellas, Amalia Castillo Ledón, comenzó a destacar mucho no sólo al interior del país sino también en el extranjero: primero se convirtió en vicepresidenta y después en presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres, organismo que, entre otras cosas, luchaba por obtener el voto de las mujeres de América Latina.

Sin embargo, no hay que perder de vista que aunque se habían abierto algunos espacios y las mujeres se habían integrado a ellos, el hecho de que un número reducido de mexicanas accedieran a tales instancias, no significaba que no siguieran subordinadas como género y con muy pocas posibilidades de integrarse masivamente a la vida pública, como lo revelan los datos del censo de esa época. Cuando Adolfo Ruiz Cortines fue elegido candidato por el PRI para el próximo periodo presidencial, las mujeres priístas --encabezadas por Margarita García Flores, dirigente femenil del partido---, organizaron una asamblea en la que le solicitaron la igualdad de derechos políticos para las mujeres. Fue una reunión enorme realizada en el parque deportivo 18 de Marzo, a la que asistieron, según las fuentes, más de veinte mil mujeres priístas. Nos da la impresión que el partido les organizó esa reunión porque al gobierno le interesaba que ellas le solicitaran el derecho a votar y ser votadas para cargos de elección popular. Por otro lado, por esos mismos meses (primer semestre de 1952) la señora Castillo Ledón vino a México para: "... trabajar en la unificación de las mujeres del país, que me ha encomendado tanto el presidente Alemán, como el señor Ruiz Cortines". Entre enero y marzo de 1952, la señora Castillo Ledón sostuvo una entrevista con el entonces candidato a la presidencia en la que él le pidió que le entregara un documento firmado por miles de mujeres en donde solicitaran el derecho a voto, afirmándole que él quería otorgarlo pero necesitaba que fueran ellas las que se lo pidieran. Para realizar esta tarea doña Amalia creó la Alianza de Mujeres de México bajo la protección de Ruiz Cortines y del aún presidente Miguel Alemán; esto era fundamental y es seguro que por eso tuvo el éxito que no tuvieron los otros organismos creados años antes con la misma finalidad. La Alianza logró su objetivo y le entregó al candidato el documento solicitado con quinientas mil firmas. En aquella asamblea organizada por las mujeres priístas en abril de 1952, Adolfo Ruiz Cortines marcó su posición con respecto a las mujeres. Consideró que debían participar en política no por un sentido de justicia, sino porque desde su hogar ayudarían a los hombres, resolverían con abnegación, trabajo, fuerza espiritual y moral, problemáticas tales como la educación y la asistencia social.

Así participarían en las campañas de alfabetización, contra la carestía de la vida, por el incremento de la producción y la resolución de problemas como habitación, alimentación, vestido, medicinas, es decir, todo lo que solucionaban cotidianamente las madres, las esposas y las amas de casa mexicanas.

Obviamente, aquellas mujeres que no cumplían con los papeles tradicionales, quedarían fuera de las actividades políticas que el partido oficial les había reservado. Las mujeres sólo eran importantes porque alentaban a sus compañeros en el vivir diario y por su papel materno.

Su importancia radicaba, entonces, en ser madres y esposas abnegadas y morales, cualidades que eran, para Ruiz Cortines, las "femeninas" por excelencia; para él era invisible la participación de las mujeres en las luchas obreras y campesinas. Jamás se refería, por ejemplo, a la participación femenil durante el cardenismo. El ámbito político era de los varones, ellas sólo ayudarían. Él estaba dispuesto a otorgarles el voto, reforzando los valores más tradicionales respecto a ellas porque se trataba de que las mujeres participaran en la vida nacional pero mediante una "política femenina", encauzada por el partido oficial. Sin embargo es importante mencionar que los contendientes de Ruiz Cortines también plantearon la posibilidad de otorgar el derecho al sufragio para las mujeres, aunque había algunas diferencias de enfoque. El 1º de diciembre de 1952, al tomar posesión de la presidencia, Adolfo Ruiz Cortines declaró: "... ya promuevo ante Vuestra Soberanía las reformas legales pertinentes para que la mujer disfrute de los mismos derechos políticos que el hombre." Con la concesión del derecho al voto, daba respuesta de alguna manera a la inconformidad de las mujeres y, al mismo tiempo, no afectaba al sistema, pues ellas seguirían bajo el control político e ideológico del partido oficial, además las dejaría circunscritas a actividades pertenecientes al ámbito doméstico. Otorgar el sufragio a las mujeres, le permitía ganar popularidad no sólo entre las mujeres, sino entre el pueblo en general, ya que había prometido solucionar los asuntos no resueltos en regímenes anteriores, y éste era uno de ellos. Por otro lado, esto distraería de alguna manera la atención del pueblo sobre el encarecimiento del costo de la vida registrado en esos momentos, y mantendría la estabilidad del país, resquebrajada después del violento sometimiento de los partidarios de Miguel Henríquez Guzmán. La medida también contribuiría a crear la imagen progresista que se proponía otorgar a su régimen, dar la sensación de que se iniciaba una nueva era para México. Obtendría así, una victoria política. A su vez, era importante entrar al concierto de las naciones modernas donde las mujeres tenían ya los derechos políticos. Obviamente, la presión internacional había influido para que el nuevo presidente se decidiera a dar el derecho al voto a las mujeres. Pero lo fundamental fue que, con el reconocimiento de los derechos políticos a las mujeres, se atrajo a un mayor número de votantes y, de esta manera, el gobierno creó una plataforma de apoyo para la consolidación del sistema y la legitimación de su poder. Las mujeres, agradecidas, podían convertirse en incondicionales del régimen, lo cual era importante porque en las elecciones de 1952, la oposición había alcanzado un porcentaje alto en las votaciones: el PRI necesitaba fortalecerse. Con las mujeres ciudadanas, el PRI efectivamente aumentó el número de sus afiliados. Para 1954, de los 3.5 millones de militantes, el 35 por ciento eran mujeres. En este sentido es importante mencionar que, en las elecciones de 1929 a 1952 los votos masculinos fueron de 75.36 por ciento. En las elecciones de 1952 el candidato oficial obtuvo el 74.32 por ciento de la votación, y en 1958, Adolfo López Mateos obtuvo el 90.56 por ciento del total de los votos. Las cifras lo comprueban, al sistema político mexicano le redituó conceder el voto a las mujeres para consolidarse plenamente. Las mujeres entraron legalmente a formar parte de la vida pública con una conducta pasiva frente a la política de México. Se les dio el voto en un contexto en donde no había libertades democráticas, con lo cual se liquidó toda posibilidad de un ejercicio democrático dentro del juego político. En un contexto en el que no había voces disidentes que cuestionaran la función de las mujeres como esencialmente familiar y privada, éstas obtuvieron el voto.
* Destacada feminista mexicana. Socióloga. Investigadora del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR). Autora de numerosos libros y artículos de género sobre educación, sexualidad, medio ambiente, trabajo y migración. Entre sus trabajos sobre la lucha de las mujeres en México destacan: La experiencia del movimiento de mujeres en la transición democrática en México (1992), Avatares de la lucha feminista en México durante los años 80 (1990), La lucha de las mujeres en los años treintas en México (1988) y el libro Mujeres que se organizan: El Frente Único Pro Derechos de la mujer 1935-1938, UNAM, Ed. Porrúa, 1992.

viernes, 17 de octubre de 2008

12 DE OCTUBRE: NADA QUE FESTEJAR

Esta nota la encontre el 12 de octubre pero por causas de fuerza mayor sobretodo memoria, se me olvido subirla...
12 DE OCTUBRE: NADA QUE FESTEJAR
Eduardo Galeano
El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó.
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente.
Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar ("que deprendan fablar"). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental ("mentally retarded") porque no hablaba correctamente la lengua castellana.
Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.
El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.
De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir ek nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.
Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?
Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.
El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.
En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios.
El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás.
Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.
Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.
La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugiso comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel.
O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.
El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.
El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador:
No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento.
Y canta lo que le cuenta la neblina:
Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.
Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo:
Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.
Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío?
El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demas instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios.
Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.
El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:
Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.
América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.
Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.
El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de kis indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.
El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.
Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.
El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.
El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.
En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental. Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo.
Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vivio de la rebelión se transmite por los genes.
Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.
Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.
Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino? Tiempo.
Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.
¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.
No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada? Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial:
¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes.
¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no tienen vergüenza.
¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de rqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre.
¿Se bañan con sospechosa frecuencia? Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.
¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces de castigo ni doctrina.
¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por pura estupidez.
¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son incapaces de dominar sus instintos.
¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.
¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna? Porque viven en la antesala del infierno.
En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:
Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?
El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades? La América precilombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.
En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.
En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su triunfo:
Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.
Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser.
Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.
En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel Noriega aseguró que Panamá era un país respetuosos de los derechos humanos:
No somos una tribu -aseguró el general.
Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.
Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a los hombre y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menos. ¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional? En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.
Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitarios. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.
Es sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El racismo es también una máscara del miedo.
¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas del Fas West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.
Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después robaron el África de mi.
La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.
A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.
Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.
Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.
En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.
Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas religiosas.
En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.
Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las agus dulces, fue la Virgen de la Candelaria…
Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas ls demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez:
Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.
Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe.
La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias.Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia raciasl consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:
Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad.
Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.
Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia:
Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen.
Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.
La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir.
El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitmente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al sistema que los niega.
Hace algun tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, me dijo:
Es el oprimido el que descubre al opresor.
Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.
Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.
¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?

jueves, 16 de octubre de 2008

Pobreza y violencia

Algo sobre la lucha de las mujeres en el campo, como la historia de Cristina, hay muchas, en todas partes del mundo... La lucha por la revindicación de la mujer en el campo, no sólo tiene que ver con la viudez, también con la migración que afecta gravamente a las mujeres de las comunidades.....
Pobreza y violencia

Me dolía la soledad… Al morir su marido, Cristina pasó dos semanas tumbada en la cama sin saber qué hacer. Creía que sola, como mujer, nada podía hacer en la vida. Era su esposo quien trabajaba el campo, lo que hacía ella era ayudar. Él era el que estaba organizado y acudía a reuniones, ella cocinaba para los participantes. Él tomaba las decisiones, pensar y opinar no son cosas de mujeres, le repetían.
El décimo quinto día, su hijo pequeño se acercó dulcemente al abismo de la cama en el que se refugiaba y susurró: “mamá, tengo hambre”, y Cristina –mujer– emergió. Tenía que alimentar a sus cuatro hijos y podía hacerlo. ¿Acaso no tenía manos para trabajar la tierra? ¿Acaso no tenía mente para pensar? ¿Acaso no tenía alma para luchar? Su ventana se abría al mundo y debía enfrentarlo sin miedo.
Desde entonces lucha diariamente contra la violencia de la sociedad patriarcal y una agricultura capitalista y neoliberal. Como campesina se enfrenta a la expulsión de sus tierras; no está reconocido el derecho a la propiedad de la tierra en manos de las mujeres; el trabajo y sus frutos se los pagan a precio de explotación; se desprecia su forma de hacer las cosas, sus saberes campesinos; conservar y reproducir sus semillas es ilegal; y las organizaciones en las que participa no cesan de recibir amenazas.
Como mujer se siente herida junto a las muchas otras cristinas que son maltratadas, insultadas, despreciadas, arrinconadas, asustadas, ignoradas, esclavizadas, violadas en su propio hogar. En el campo los rastros de la globalización capitalista son altos niveles de pobreza y devastación social. Mujeres, niñas y niños son sus principales víctimas.
La lucha de Cristina se enmarca en el trabajo de diferentes organizaciones sociales que entienden que la erradicación de la pobreza y la violencia patriarcal van de la mano. Como las mujeres de la Vía Campesina que en la ciudad de Rosario (Argentina) han denunciado: “el capitalismo con todos sus medios nos continúa atacando y busca sistemáticamente nuestra desaparición como pueblos del campo, al constatar que con los medios necesarios podríamos alimentar a la humanidad sin depender del capital”.
O recientemente, en los espacios del Foro Social de las Américas, celebrado en Guatemala, donde el movimiento de mujeres mesoamericanas por una vida digna expresan también la importancia de este enfoque dual.
Como dijo Tica Moreno: “¿cómo lograr que la voz y la experiencia de las mujeres jóvenes sea tenida en cuenta en la lucha mayor por un nuevo paradigma de mujer que no sólo luche por sus derechos, sino contra el modelo injusto, patriarcal y capitalista que asfixia e invisibiliza a las mujeres y a todas y todos los excluidos?”
Esta mirada crítica global también se hará presente los próximos 18 y 19 de octubre en el encuentro que la Marcha Mundial de las Mujeres, red feminista internacional que agrupa las mujeres de más de 150 países, ha organizado en Vigo (España).
Con representación de los cinco continentes se seguirá construyendo un mundo donde sean erradicadas la pobreza y la violencia, frente a un capitalismo neoliberal que se sustenta en la sobrexplotación de las mujeres en el mercado formal e informal, en el campo y en la ciudad, en la casa, en las zonas francas y en las maquilas.
La lucha feminista y campesina debe seguir para que un día cercano mujeres como Cristina abran sus ventanas. Lo dice el eslogan para la marcha en Vigo: “Hemos de cambiar la vida de las mujeres para cambiar el mundo, hemos de cambiar el mundo para cambiar la vida de las mujeres.”

martes, 14 de octubre de 2008

PRONUNCIAMIENTO DE LAS MUJERES INDÍGENAS


PRONUNCIAMIENTO DE LAS MUJERES INDÍGENAS
AL 4º CONGRESO MUNDIAL DE LA NATURALEZA
BARCELONA, ESPAÑA, 2008

La Red Latinoamericana de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad y la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, presentes en el FORO DE PUEBLOS INDÍGENAS SOBRE ÁREAS PROTEGIDAS realizado durante los días 4 y 5 de octubre con el objetivo de definir nuestro posicionamiento y mecanismos de participación, de cara al 4º Congreso Mundial de la Naturaleza, en Barcelona, España del 05 al 15 de octubre, convocado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, expresamos lo siguiente:
Las mujeres indígenas somos las herederas, guardianas y transmisoras del conocimiento ancestral que encierra los principios y valores de nuestra cosmovisión la cual promueve el equilibrio y la dualidad enmarcados en una convivencia armónica y respetuosa con Nuestra Madre Tierra. Sin embargo, nuestra participación limitada en este espacio en el que se están tomando decisiones que van a lacerar nuestros derechos al acceso y aprovechamiento de la biodiversidad, así como violentar nuestros sistemas ancestrales de transmisión de conocimientos y formas de vida.
En este Congreso, una vez más hubo poca presencia de temática relacionada a las mujeres indígenas, ya que de entre 800 actividades diversas solamente una se realizó en torno a la problemática expresada por las mujeres indígenas. Nuestra participación plena y nuestra incidencia efectiva se ven obstaculizadas por la falta de espacios y las barreras propias del idioma inglés, a pesar de que la mayoría de los temas abordados son referidos a los pueblos indígenas.
Nuestra posición en torno a los temas centrales de este congreso que compromete nuestros derechos como pueblos indígenas está sustentada en cuatro ejes temáticos:
La Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, adoptada el 13 de Septiembre de 2007.
Esta Declaración debe ser el marco jurídico y político de entendimiento y relación entre los pueblos indígenas, los Estados y la sociedad civil, como un principio de reconocimiento y respeto de los derechos fundamentales, inherentes, inalienables e imprescriptibles adquiridos en nuestra condición de primeras naciones.
Los Pueblos Indígenas en un sentido amplio, somos titulares del derecho a la Libre determinación y el Autogobierno, como un derecho jurídico e internacionalmente reconocido y que comprende un respeto a los sistemas de gobiernos indígenas, al ejercicio y valor de sus decisiones, así como a la soberanía y su titularidad y derechos a las tierras, territorios y los recursos.
Gobernanza Indígena y Áreas Naturales Protegidas.
Nos suscribimos a la propuesta de Territorio Biocultural Indígena como una alternativa que posibilite la continuidad legítima en el manejo de nuestra tierra, territorio y biodiversidad, en el que las autoridades indígenas tradicionales desarrollan acciones enmarcadas en sistemas propios de gobernanza.
Restitución de Tierra y Territorio.
Las Áreas Naturales Protegidas han sido creadas unilateralmente violando nuestro derecho al consentimiento libre previo e informado y prohibiendo así nuestro derecho al acceso a los recursos naturales, a la práctica y transmisión de los conocimientos tradicionales que han sido heredados de generación en generación. Por lo tanto, solicitamos la restitución de las tierras y territorios que han sido declaradas Áreas Naturales Protegidas. Y, en consecuencia, expresamos firmemente nuestro rechazo a la creación de nuevas Áreas Naturales Protegidas.
Acceso a libre información sobre biodiversidad.
Las mujeres indígenas estamos preocupadas sobre la solicitud que algunas ONG´s están haciendo para tener libre acceso a la información resultante de estudios e investigaciones sobre biodiversidad que se lleven a cabo en nuestros territorios y áreas protegidas superpuestas en territorios indígenas, así como a los conocimientos, innovaciones y prácticas de los pueblos indígenas (CGR4.MOT014 Libre acceso a los datos e información de la biodiversidad).
Ante esta situación, las mujeres indígenas expresamos nuestro firme y claro posicionamiento: las ONG´s o cualquier otra institución que así lo solicite, no podrán tener acceso, uso o distribución de información sobre biodiversidad, sin que se cuente con el consentimiento previo, libre e informado de dichos pueblos, y queda reservado el derecho a los pueblos indígenas a determinar en qué aspectos podrá ser otorgada. Además, deberán respetarse los derechos de propiedad intelectual colectiva de los pueblos indígenas, así mismo el derecho a tener la administración, control, manejo y devolución sobre la información de los conocimientos de la biodiversidad basados en los conocimientos tradicionales.
Como mujeres indígenas sabemos que es urgente llevar a cabo procesos encaminados al desarrollo de directrices de investigación que establezcan un marco regulatorio para normar las investigaciones que ONG´s y otras instituciones pretenden realizar sobre la biodiversidad existente en tierra y territorios indígenas. Por tanto, instamos a la UICN brinde el acompañamiento pertinente a tal objetivo para garantizar el derecho de los pueblos indígenas sobre el control de la biodiversidad y conocimientos tradicionales asociados.
Por último, y conmemorando más de 500 años de resistencia indígena a la erosión cultural producto de la expropiación de nuestras tierras, territorios, recursos naturales y conocimientos asociados, instamos a la UICN a generar mecanismos que garanticen nuestra plena y efectiva participación permanente en los espacios de toma de decisiones que comprometen nuestros derechos como pueblos indígenas e incida políticamente para que los Estados y ONG´s adopten y/o apliquen la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas como parte esencial de un enfoque de derecho en torno a la conservación.
Barcelona, España, 2008.
Red Latinoamericana de Mujeres Indígenas
sobre Biodiversidad
y
Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México

miércoles, 8 de octubre de 2008

Sé que esto del aborto, no es un tema nuevo y mucho menos pido que esten a favor, simplemente creo que es una lucha que las mujeres han emprendido, para luchar por sus derechos a la salud y reproducción. Espero que estos articulos sólo sirvan como puntos de reflexión y análisis....

Promoverán feministas en estados ley de aborto
Denuncian que hay discriminación hacia mujeres con respecto a la ley vigente en el DF
Organizaciones feministas iniciarán un campaña informativa en el país con el fin de que leyes similares a la del Distrito Federal (DF) que despenaliza el aborto antes de las 12 semanas de gestación, se repliquen en todos los estados donde hoy las mujeres son discriminadas por no tener este tipo de derecho.
Actualmente Veracruz, Colima, Guerrero y el Estado de México, impulsan legislaciones similares a la del DF, mientras que en sentido opuesto, en Guanajuato y Baja California, se impulsan leyes en las que se pretende establecer en las legislaciones locales la protección de la vida desde el momento de la concepción.
Lo anterior lo dio a conocer Pedro Morales, abogado del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), quien participó ayer en la presentación del informe titulado Aborto Inducido en México ¿Qué ha cambiado entre 1990 y 2006?
Morales recordó que la ley del DF fue declarada constitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), decisión que debe ser respetada por todas las entidades.
El informe elaborado por el Colegio de México, el Guttmacher Institute y el Population Council, señala que en 2006 se llevaron a cabo 874 mil 747 abortos inducidos en el país, mientras que el año 1990 se realizaron 533 mil 98 abortos del mismo tipo, lo que significa que el número de abortos aumentó 64% en este periodo de 16 años, pese a las restricciones legales.
La investigadora del Colegio de México, Fátima Juárez, dijo que la tasa anual de abortos inducidos en México es de 33 abortos por cada mil mujeres de entre 25 y 44 años, cifra superior al de América Latina que es de 31 mujeres por cada mil en edad reproductiva.
Por su parte, María Consuelo Mejía, directora de Católicas por el Derecho a Decidir señaló que trabajarán con todas las redes de organizaciones no gubernamentales para que este derecho para las mujeres se garantice, pues las "leyes castigadoras" son inútiles para evitar abortos clandestinos.

Lideran afroamericanas e hispanas abortos en EU
Disminuyen índices de interrupciones del embarazo entre adolescentes, pero hay serias diferencias entre la población negra y latina, con respecto a los blancos
El número y la tasa de abortos en Estados Unidos han disminuido durante las últimas tres décadas, pero el recurso de terminación del embarazo es más común entre las mujeres negras e hispanas, según un estudio publicado hoy.
"Muchas personas tomarán como buena noticia el que haya menos abortos, particularmente entre adolescentes, y que una proporción mayor de los abortos ocurren ahora en las etapas más tempranas del embarazo" , dijo Sharon Camp, presidente del Instituto Guttmacher que efectuó el estudio.
"Pero, al mismo tiempo, los abortos se están concentrando entre las mujeres de color y las mujeres con ingresos bajos" , añadió.
El informe del Instituto Guttmacher, un grupo de estudios con sede en Washington, encontró grandes diferencias entre las mujeres blancas y las negras e hispanas.
Mientras que los negros son aproximadamente el 12 por ciento de la población de Estados Unidos, las mujeres negras tienen el 37 por ciento de los abortos en el país.
Los blancos son casi el 62 por ciento de la población y las mujeres blancas tienen el 34 por ciento de los abortos.
Los hispanos son casi el 14 por ciento de la población, pero las mujeres hispanas tienen el 22 por ciento de los abortos.
"Detrás de, virtualmente, cada aborto, hay un embarazo no deseado" , indicó Rachel Jones, investigadora principal del instituto Guttmacher. "Y dado que las mujeres de color tienen más probabilidades de tener embarazos no deseados, son las que tienen más probabilidades de buscar y de obtener abortos" .
Otros estudios anteriores del Instituto Guttmacher, indicó Jones, "han mostrado que las tasas de embarazos no deseados y las de aborto también se incrementan entre las mujeres pobres y de bajos ingresos".."Los responsables de políticas a nivel federal y de los estados deberían preguntarse qué puede hacerse para ayudar a que las mujeres pobres y las mujeres de color eviten los embarazos no deseados y, en general, alcancen mejores resultados para su salud" , dijo la experta.
El Instituto Guttmacher analizó cifras de la Oficina del Censo y de las autoridades de salud entre 1973 y 2005 para este informe sobre las tendencias de aborto.
Desde la decisión del Tribunal Supremo de Justicia en 1973, que de hecho legalizó el aborto, las tasas de aborto aumentaron rápidamente, luego se mantuvieron constantes en la década de 1980, y han disminuido continuamente desde entonces, según el informe.
De acuerdo con el estudio en 1973 hubo en todo el país 74 mil 610 abortos legales y la cifra siguió aumentando hasta la cima de un millón 588 mil 550 embarazos terminados artificialmente en 1985.
Desde entonces la cifra anual ha bajado hasta un millón 206 mil 200 abortos legales en 2005.
La tasa de abortos, que en 1973 fue de 16,3 por cada 1.000 mujeres de 15 a 44 años de edad, alcanzó a 29,3 en 1980 y 1981, y desde entonces ha bajado cada año hasta 19,4 por cada 1.000 en 2005.
Otro indicio de que el aborto es cada vez un recurso menos frecuente en Estados Unidos es el número de clínicas que realizan el procedimiento: había 1.558 clínicas de abortos en 1973, se alcanzó un máximo de 2.908 en 1982, y ahora hay en todo el país 1.787 clínicas que llevan a cabo el procedimiento.
El estudio encontró que ha habido una disminución sustancial de los abortos en adolescentes de un 33 por ciento de todos los abortos en 1974 a un 17 por ciento en 2004.
Al mismo tiempo ha aumentado la proporción de mujeres mayores de 20 años de edad y que ya han tenido hijos, y que recurren al aborto: de 46 por ciento en 1974 a 60 por ciento en 2004.
Interesa a AL experiencia del DF en abortos
Revela el secretario de Salud local que los gobiernos de Colombia, Perú y Brasil buscan aplicar las técnicas de interrupción legal del embarazo que se realizan en la ciudad de México
Al menos tres países de América Latina están interesados en la forma, experiencia y técnicas que el gobierno local lleva a cabo y tiene para hacer las interrupciones legales del embarazo, reveló el secretario de Salud local, Armando Ahued Ortega.
En entrevista, el funcionario local comentó que hay interés de los gobiernos de Colombia, Perú y Brasil de que la instancia a su cargo transmita la experiencia y asesoría en materia de interrupción legal del embarazo, a fin de que ellos puedan aplicar las técnicas que se realizan en México.
"Ha sido toda una experiencia que están pidiendo la podamos trasmitir a otros países" , dijo el encargado de las políticas de la salud en la ciudad, luego de acudir a la inauguración de la Tercera Reunión de Investigación sobre Embarazo no Deseado y Aborto Inseguro que se efectúa en la capital hasta el 10 de octubre.
Ahued Ortega comentó que de las 14 mil 127 interrupciones legales se ha logrado que 97 por ciento de ellas sean por medio de medicamento, por lo que menos de tres por ciento restante se ha hecho a través de legrados uterinos, lo que ha despertado el interés de varios países.
Precisó que del total de legrados hechos hasta ahora una de cada cuatro correspondió a mujeres del estado de México, mientras que tres por ciento a habitantes de estados vecinos como Tlaxcala e Hidalgo.
Señaló que en materia de abortos la asesoría médica juega un papel importante, pues por medio de ésta se ha logrado que de las 30 mil solicitudes de interrupciones de embarazo que se han recibido en los hospitales de la ciudad 16 mil han decidido no practicárselo.
Refirió que con la aprobación legal del aborto varios hospitales privados hacen abortos, además de que han surgido clínicas que ofrecen el servicio, pues "ya no es un delito hasta antes de las 12 semanas del embarazo" .
El funcionario local aclaró que la regulación de estos espacios es competencia de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) , por lo que corresponde al gobierno federal y no al de la ciudad.
Ahued Ortega señaló que de las mujeres que se han practicado un aborto un número mínimo ha regresado a la instancia a su cargo a pedir apoyo y es que, dijo, "es una decisión perfectamente tomada y con una situación de que la mujer salga adelante sin el mayor problema"
Sin embargo, aclaró, "nuestros servicios han quedado abiertos en las áreas de psicología y trabajo social para que cualquier mujer que caiga en depresión regrese con nosotros" .
Recordó que la instancia a su cargo ha reforzado las campañas de educación sexual, a fin de que la población no tenga que recurrir a un aborto, por lo que se reparten más de 10 millones de condones en lugares públicos, los cuales van acompañados de información en materia de sexualidad y enfermedades de transmisión sexual.
"Tenemos que hacer todos un trabajo: medios de comunicación, maestros, escuelas; necesitamos trabajar en todo ese tema -educación sexual- porque no sólo es el embarazo no deseado, son también las enfermedades de trasmisión sexual como el VIH/Sida, entre otras" , agregó.

lunes, 6 de octubre de 2008

Aumentó la tasa de abortos en México 64% durante los últimos 16 años: Colmex

Soy de las que esta a favor de la ley del aborto, una porque como más abajo dice el artículo, muchas de las muertes se podrían prevenir con abortos legales, exigiendo así a los médicos mejor infraestructura para su práctica y medidas de higiene... que en un México como el nuestro a veces pareciera obsoleto.

Con ello quiero decir, que estoy a favor del aborto, para evitar que muchas mujeres mueren por consecuencias ocasionadas por el aborto, ya que en Oaxaca es la segunda causa de muerte materna. Pero nunca me practicaría uno, jajaja creo que aún tengo muchos valores culturales y morales, dificiles de romper, además seguire pensado que ser madre es la mejor de las alegrías... Pero vale la pena hechar un vistazo a estudios y generar puntos de acuerdo y desacuerdo...



Aumentó la tasa de abortos en México 64% durante los últimos 16 años: Colmex



Las restricciones legales a nivel nacional no han reducido su incidencia clandestina, advierte la investigadora Fátima Juárez, del Colmex.

México, DF. La tasa de aborto en el país aumentó casi en un tercio en los últimos 16 años y es la más alta en comparación a la que se registra en el ámbito mundial, sostuvo Fátima Juárez, investigadora del Colegio de México, al presentar algunos datos del estudio "El aborto inducido en México. ¿Qué ha cambiado entre 1990 y 2006?".
La especialista agregó que las restricciones legales no han reducido la incidencia del aborto clandestino, por lo que la vida de cientos de mujeres sigue en riesgo, por lo que consideró recomendable incrementar el acceso al aborto legal en todo el territorio nacional.
Puntualizó que si bien el uso de los anticonceptivos en dicho periodo se incrementó en ocho puntos porcentuales –pasó de 63 a 71 por ciento- éste no se dio a la par con el deseo de las mujeres de tener una familia más pequeña y planear sus embarazos.
Ello debe ir a la par con la mejora de servicios que ofrecen métodos anticonceptivos, incluidas las consejerías post-aborto, así como de más iniciativas centradas en los jóvenes y mejorar la capacitación sobre métodos de aborto seguro, aclaró.
La especialista detalló que el estudio, realizado por El Colegio de México y el Guttmacher Institute, actualiza los resultados que esta última organización no gubernamental obtuvo a través de una investigación efectuada en 1990 sobre dicha práctica en México.
El análisis revela que mientras en 1990 se realizaron 533 mil 98 abortos inducidos en el país, en 2006 el número ascendió a 874 mil 747, lo que significa un aumento anual de 64 por ciento en un lapso de 16 años.
La tasa anual de abortos inducidos en México es de 33 por cada mil mujeres entre 15 y 44 años, lo que representa una cifra superior al promedio que se reporta en los países en desarrollo de 29 abortos por cada mil mujeres en edad reproductiva.
La directora de Católicas por el Derecho a Decidir, Consuelo Mejía, opinó que con las reformas aprobadas por la Asamblea Legislativa y avaladas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) México está a la vanguardia en la defensa de los derechos de las mujeres.
Sostuvo que la despenalización del aborto hasta la semana 12 de gestación no sólo aligera a las mujeres de la carga de una decisión compleja sino que afirma su confianza; al tiempo que protege su salud y su vida al poner al alcance servicios de salud seguros.
En tanto, que la representante de Population Council, Claudia Díaz, citó una encuesta de esa organización que reveló que 63 por ciento de los entrevistados están de acuerdo con esa reforma, mientras que 69 por ciento apoyan se extienda al resto del país.
Ante esta realidad, representantes de organizaciones feministas propugnaron que en todo el país se despenalice el aborto.
Junto con la investigadora, líderes de organizaciones como Católicas por el Derecho a Decidir, Population Council y GIRE coincidieron que la despenalización del aborto en el Distrito Federal provee una oportunidad para lograr su aplicación en todo el país.
Actualmente, dijeron, en los estados de México, Veracruz, Colima y Guerrero los Congresos locales evalúan iniciativas de reformas en la materia.

Cristina y su luminoso oficio de partera

Estoy a punto de cumplir dos años sin una de las mujeres más importante de mi vida, ella fue la que me enseñó a ser perseverante, me dio los consejos de amor indispensable, me enseñó a amar la vida, a dar sin esperar nada a cambio, a cuidar a la persona que amo, y a ser por sobretodo y aunque mucho opinen lo contrario humildad...
Se la dedicó a ella, aunque ya no este conmigo, sé que va conmigo siempre, y me ha acompañado en todo mi caminar...
Porque para mi fue una gran partera, su historia es diferente y parecida, y para todas las parteras del mundo...
Porque salió de Michoacán, de la tierra de la guitarra Paracho, mujer purepecha, que por situaciones nunca aprendió purepecha; y llego para quedarse en Oaxaca, en zoogocho, aprendió más zapoteco...
Gracias Nana k´eri....
Cristina y su luminoso oficio de partera


Por Valeria Valencia/corresponsal

San Cristóbal, Chiapas, 2 oct 08 (CIMAC).- Acompañar el momento de parir y nacer, de consolar en medio del dolor, de animar en la cúspide del sufrimiento, ha sido la labor de las parteras, mujeres iluminadas. Es justo lo que por miles de años han hecho: no dejar solas a las que paren, ser cómplices de nuestros secretos, ayudarnos a descarnar el alma para dejar nacer, al final, a la mujer libre que somos.

Cristina Alonso Lord es partera. Gracias a ella, muchas mujeres hemos re nacido y parido en amor. Por su acompañamiento durante el embarazo y parto, hemos tenido partos grandiosos e inolvidables. Más que misionera, me parece una sacerdotisa. Sus manos y sus palabras están llenas de luz. Su pequeña figura da una confianza gigante. Quizá sea la seguridad de su voz, la determinación de sus palabras o la calidez de su mirada azul.

De tierras lejanas, Cristina llegó a Chiapas con la inquietud de aprender de las parteras tradicionales. Había bebido ya de la sabiduría de las guatemaltecas luego de haber concluido su carrera en antropología con especialidad en antropología médica en Estados Unidos.

Desde entonces, se interesó en la salud de la mujer y en temas como aborto y muerte materna. La salud de la mujer le preocupaba porque, dice, "los marcos culturales de comportamiento femenino definen cómo va a ser la salud de la mujer".

Platicamos en el confortable cuarto, adornado con coloridos cuadros de lunas, donde atiende a las mujeres embarazadas. Sólo hay dos sillas y una cama. No existe el clásico consultorio con una computadora desde donde, de reojo, la doctora atiende.

"NO ELEGÍ SER PARTERA"

Ella no eligió ser partera, confiesa, fueron las madres las que la eligieron al pedirle acompañar sus partos. "Se me hacía un trabajo bastante aburrido, nefasto en términos de horarios porque estás a merced de las fuerzas naturales y no es un horario muy saludable".

Luego de su estancia en Guatemala "quise venir a México para aprender de las parteras y estuve seis meses en el Hospital Materno de Casa, que pertenece a la escuela de partería de San Miguel de Allende". Durante ese tiempo se planteó la idea de trabajar en un hospital, puesto que en Europa y Estados Unidos es común que las parteras trabajen en hospitales.

"Aprendí mucho técnicamente, pero decidí que yo no era de hospital por la falta de relación personal con las mujeres, no me acuerdo de sus nombres ni de los bebés, y eso me chocaba un poco".

Luego en EU estudió una maestría en salud pública y contactó con una partera que atendía en casa en Nueva Orleáns y trabajó con ella desde el oeste de Texas hasta Florida. "En esa parte hay pocas parteras y teníamos mucho trabajo. Para mí era una curiosidad".

Fue cuando conoció a una pareja que por una mala experiencia previa deseaba parir en casa y le pidieron a ella los acompañara. El parto fue una experiencia fuerte porque el bebé se trabó de los hombros. "En el hospital había atendido tres casos así y por ello pude salvar el caso. La experiencia fue muy fuerte para todos. Yo supe que si no hubiera estado ahí, la situación se hubiera complicado", recuerda.

Una amiga de esa pareja le pidió después que la atendiera y así se fue corriendo la voz. "Nunca dije que era partera. No cobraba mis servicios. Era algo que hacía como las mujeres hemos hecho siempre, tengo un conocimiento y lo comparto".

"TODOS LOS PARTOS SON BONITOS"

"Los primeros partos que vi eran en agua y eran lo más bonito del mundo. El primero que vi en tierra dije: ¡qué seco está esto! Pero todos los partos son preciosos con mujeres fuertes y bebés muy contentos de estar aquí. No tuve la experiencia de partos traumáticos ni mujeres violentadas", platica

Al concluir su labor en Marie Stopes, San Cristóbal, Cristina tenía clara la necesidad de una organización para el acompañamiento del parto en Chiapas. Fue así como fundó la Casa de Partos Luna Maya en el 2004.

Ahí, ha atendido a mujeres de todas las edades, diversos orígenes, culturas, emociones, problemas. "Todos los partos son bonitos, no se me olvidan, cada una es especial, cada mujer y bebé es diferente. Hay momentos de crisis muy fuertes que han tenido las mujeres y ha sido muy bonito acompañarlas y que ellas tengan a alguien".

"YO CREO EN EL PARTO"

Para Cristina no hay fuerza más poderosa a la cual apelar que la femenina. Es esa certeza lo que la hace fuerte desde que recibe la llamada de una mujer con dolor de parto. "Quiero que ella tenga lo que necesita para parir y que su familia sea paciente. Me ha tocado que los familiares son un gran obstáculo y no le han permitido su tiempo a la mujer”.

“Espero que ella lo disfrute y vaya más allá de las contracciones y pueda entender que las contracciones son la fuerza que ella tiene. Espero que ella duerma, escuche su cuerpo y le dé permiso a su bebé para venir. Yo creo en el parto, creo que todas las mujeres pueden parir y todos los bebés pueden nacer si creamos el espacio propicio y la acompañamos y resolvemos sus miedos. Las cosas salen mal cuando la mujer no está preparada".

Así como ha tenido experiencias hermosas, ha pasado por momentos difíciles: "Claro que he visto cosas feas, pero estoy lista para manejarlas y si sobrepasan mi capacidad sé que hay hospitales que me pueden ayudar y no tengo miedo en pedir ayuda".

CRIS, ABUELA DE MUCHAS Y MUCHOS

"Abuela" de muchas niñas y niños, Cristina asegura que le da mucha alegría ver cada vez más mujeres como protagonistas de su parto que estén informadas y no opten por intervenciones quirúrgicas."Estoy experimentando un cambio social que lo están haciendo las mujeres. Una mujer que pare en casa con amor es muy difícil que tenga una relación violenta con su pareja. Es una decisión por la paz".

La joven partera –apenas rebasa las tres décadas de edad- cuenta que no hay partos largos ni cortos, "los partos duran lo que tienen que durar". Con tanta responsabilidad a cuestas, Cristina dice que en realidad "su responsabilidad es que la mujer entienda que es su responsabilidad, que es su parto".

No se considera terapeuta. Más bien, apunta, "tengo la habilidad de hacer preguntas difíciles con sutilidad, porque las mujeres se tienen que enfrentar a muchas emociones durante su embarazo. Las mujeres tenemos que hablar. No podemos parir solas".

Tanto compromiso y pasión por su oficio, tanta luz derramada, le ha sido recompensado con creces. "Recibo mucho más de lo que doy porque al estar en un parto la mamá me está invitando a participar el momento íntimo de su vida. Y las mamás me cuentan sus secretos y me piden que se los guarde".

Al ver y atender decenas de partos, la pregunta obligada es si se le ha antojado a ella experimentar su propio parto, a lo que responde con una amplia sonrisa: “Claro. No creo que sea un embarazo planeado como la mayoría, pero sí me da mucha emoción parir. Sobre todo porque mi compañero es un experto en partos, ha estado muchos años acompañándome y escuchando historias de partos y me ilusiona parir con él para ver cómo reacciona al fin en un parto después de escuchar tanto. Pero llegará cuando tenga que llegar, no tengo prisa".

Los niños de la raza maldita

Esta nota no sólo refleja de la situación de las mujeres en el Congo, historias como estas se repiten en todo el mundo, pero sobretodo en América Latina; en lugares como en Guatemala; durante el conflicto armado interno la violación sexual de mujeres, en su mayoría indígenas, constituyó una práctica generalizada, masiva y sistemática, como parte de la política contrainsurgente del Estado. Fue un instrumento de guerra cuyo objetivo era la degradación de las mujeres, y, a través de ellas, el sometimiento de las comunidades indígenas, que eran percibidas por las fuerzas del Estado como parte de las organizaciones guerrilleras. A la fecha ninguno de los autores de tales crímenes ha sido investigado y menos castigado.
En los años noventa, ante los horrores cometidos en las guerras de Bosnia y Ruanda, y después de años de lucha del movimiento feminista internacional, se empezó a comprender la utilización sistemática de la violencia sexual como arma de guerra. Se estableció jurisprudencia internacional dirigida a proteger a las mujeres contra los hechos de violencia sexual en tiempos de guerra, reconociendo que son crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, parte del genocidio y equivalente a tortura. Con el establecimiento de los Tribunales Especiales para la ex Yugoslavia y Ruanda, así como la Corte Penal Internacional, se crearon mecanismos para facilitar la investigación y persecución penal de los autores de esos crímenes.
La violencia sexual contra las mujeres durante los conflictos armados es uno de los silencios más grandes de la historia.
Los niños de la 'raza maldita'

El rechazo persigue a miles de mujeres violadas y a sus hijos en la República Democrática del Congo En la República Democrática del Congo a miles de niños se les llama serpientes; en Ruanda, cucarachas, y en Burundi se les agrupa bajo el apodo de raza maldita. Todos tienen en común un triste origen: son hijos de mujeres violadas, que suman a su desgracia el repudio por haber engendrado estos niños de la guerra y el odio. Los datos oficiales cifran en 43.000 las mujeres que sufrieron violencia sexual en la República Democrática del Congo entre 2004 y 2006, pero reina el silencio: las víctimas pueden ser muchas más. Abandonadas por sus maridos y señaladas por los vecinos, luchan por salir adelante con pequeños trabajos domésticos y agrícolas mal pagados. Los empleadores tienen la excusa perfecta: el salario que abonan no debe servir para alimentar a una serpiente.Auspiciadas por el Partido Socialista Europeo, mujeres de países afectados por la guerra y las violaciones se han reunido durante dos días en Bruselas para debatir y dar a conocer sus reivindicaciones, que podrían resumirse en una: justicia. Del tipo que sea. Unas preferirán dinero. Otras, restañar sus heridas con una buena atención médica. O recuperar la dignidad robada. O derechos. O un estatus seguro para sus hijos, como el de refugiados de guerra.
Pero la justicia tiene sus muros y las mujeres que pelean en la República Democrática del Congo pueden describirlos. "No es concebible que los tribunales internacionales puedan castigar sólo los delitos cometidos después de una fecha y los anteriores, no". Tampoco los desmantelados y mal provistos sistemas de justicia se hacen cargo de estos crímenes. Algunas mujeres se han asociado para recabar testimonios de las víctimas que, poco a poco, se han decidido a romper su mutismo.
Las mujeres "sí denuncian". Tatiana Miralles, de la organización WorldCom-Lola Mora, lo aseguraba ayer en contra de quienes se escudan en su silencio o en la ausencia de pruebas. Tanto esta organización como FRIDE han coorganizado este seminario, que comenzó el martes pasado en el Parlamento Europeo. Ellos y las ponentes reclamaron un primer reconocimiento: que las víctimas son armas de guerra a las que les hacen vivir un horror perfectamente organizado para desarmar a toda una sociedad. "Estos crímenes no responden a una motivación sexual de la soldadesca, sino a un objetivo de dominación bien articulado", reiteraron.
Latinoamericanas, africanas y anglosajonas debatieron las formas de reparación de las víctimas, ahogadas por una legislación incompleta o por su falta de aplicación. "En mi país hay una ley sobre abusos sexuales, pero no se toman las medidas para hacerla efectiva. No lo imponen los políticos, ni los jueces, mal pagados, que acaban haciendo un apaño a base de dinero", criticó la jurista y periodista Jolly Kamuntu. Ella y otras mujeres periodistas pusieron en marcha un programa de radio donde se animaba a las víctimas a denunciar. La iniciativa tuvo éxito, y sus voces se escuchan en el Parlamento, pero los logros políticos no son muchos. Y se preguntan aterrorizadas qué va a ser de toda una generación de niños que viven rechazados por todos. "Esta situación es una bomba de relojería", advirtieron.
El aborto no está permitido en la República Democrática del Congo, y ayer las activistas solicitaron una comisión nacional o internacional que aborde la situación de las mujeres violadas. No todo el país vive bajo esa lacra, pero sí la zona en la que se cebó la guerra. Incluso en el ámbito universitario las estudiantes tienen que pagar con favores sexuales el paso de curso. La práctica está mucho más extendida que el uso y acceso a métodos profilácticos. La depauperada sanidad, la ineficacia política y un personal judicial sin medios ni formación suficientes abonan un terreno ya de por sí fértil para el desarrollo de falsas creencias y supersticiones que utilizan a la mujer como un objeto de guerra desde el que aniquilar a toda una sociedad.